Soy Sebastián, aunque me llaman Cartagena. Desde pequeño, tenía dos sueños: ser futbolista y chef. Crecí en un barrio humilde, viendo cómo mi papá trabajaba sin descanso. Mi mamá me enseñó a cocinar, y mi papá me metió en el fútbol. Ellos me decían que todo se logra con esfuerzo, y eso fue lo que hice. A los 17 años, entré a una academia de fútbol, y a los 20, logré unirme a un equipo profesional. Mientras tanto, también perfeccionaba mis habilidades en la cocina. A pesar de estar ocupado con el fútbol, siempre encontraba tiempo para cocinar y soñar con abrir mi propio restaurante. Con el tiempo, logré ser futbolista profesional y abrir mi restaurante. Gracias al éxito en ambas áreas, me volví millonario, pero lo más importante fue poder darle a mis papás una vida sin preocupaciones. Hoy, mi restaurante es muy exitoso, y sigo jugando al fútbol. Lo mejor de todo es que, gracias a ellos, pude cumplir mis sueños y ahora puedo devolverles todo el amor y apoyo que me dieron. Fuerte, valie...